El sistema de justicia
criminal chileno ha sufrido importantes cambios durante la última década. Es
así como, mediante la
Reforma Procesal Penal (que se comenzó a aplicar
progresivamente a nivel territorial a partir del año 2000), se pasó de un
sistema inquisitivo, escrito y secreto en su etapa investigativa, a uno
acusatorio, oral y público.
El nuevo procedimiento
penal tiene tres etapas principales: la investigación, la etapa intermedia cuyo
fin es la preparación del juicio y la etapa de juicio oral, que es la fase de
enjuiciamiento criminal propiamente tal. Si bien durante el proceso rige como
principio general que toda persona tiene derecho a la libertad personal y a la
seguridad individual, teniendo como fundamento las razones establecidas en la
ley, pueden adoptarse excepcionalmente una serie de medidas cautelares que
tienen por objeto asegurar los fines del procedimiento. De ellas, la más severa
y restrictiva de derechos es la prisión preventiva.
La reforma procesal penal ha
generado importantes efectos en la aplicación de las medidas cautelares, en
general y en particular, de la prisión preventiva. El efecto principal es que
dejan de ser un efecto casi automático del dictado de la antigua resolución
llamada auto de procesamiento (que se elimina), pasando a ser medidas
excepcionales cuya procedencia y necesidad se deben demostrar en cada paso por
el fiscal.
A partir de la entrada en
vigencia de la reforma, las cifras demuestran que, si bien en términos
absolutos la cantidad de personas cumpliendo prisión preventiva ha aumentado,
la proporción de personas que debe cumplir esta medida en relación al total de
imputados ha disminuido en los últimos años. Sin embargo, en marzo del año 2008
entró en vigencia la ley 20.253, denominada “agenda corta”, la cual, entre
otras modificaciones, busca ampliar los criterios de aplicación de la prisión
preventiva, lo que hace suponer un posible aumento en la utilización de esta
medida.
En este contexto, el
objetivo del presente estudio fue estimar los costos directos e indirectos de
la prisión preventiva en Chile.
Para realizar la estimación
y enfrentar la escasez de información disponible se decidió realizar
importantes supuestos simplificadores de la realidad, lo que puede haber
producido sesgos al momento de obtener resultados. Es importante mencionar que,
si bien algunos de los supuestos utilizados pueden ser debatibles, éstos son
los que mejor reflejan la realidad chilena, dada la información a que se tuvo
acceso. Debido a esto, se recomienda que para futuros estudios, se realice un
análisis de sensibilidad al modelo propuesto, cambiando algunos supuestos
presentados en este informe, y perfeccionando así la estimación de costos
llevada a cabo.
Adicionalmente, existen
ciertos costos, como los costos psicológicos de permanecer privado de libertad
que no se han podido cuantificar debido a la dificultad de asignarles un valor
monetario.
La tabla anterior muestra
que el costo total asociado a la prisión preventiva en Chile es de 48.321 millones
de pesos, lo que equivale a 92.481 millones de dólares norteamericanos. Este
costo se puede dividir en dos grandes categorías: los costos directos, que
representan el 69% del total, y los costos indirectos, los cuales son el 31%.
Dentro de la primera categoría, el mayor costo lo incurre Gendarmería,
institución que debe cumplir con las labores de mantener y vigilar a quienes
están en prisión preventiva. En la categoría de costos indirectos, el costo más
relevante es el costo en visitas, el cual incluye el costo monetario de cada
visita y el costo de oportunidad de quienes realizan la visita.
Por otra parte, para
analizar la conveniencia de aplicar o no la prisión preventiva se consideró
necesario distinguir los distintos delitos cometidos por los imputados
sometidos a prisión preventiva y los distintos perfiles de estas personas. Sin
embargo, el presente estudio sólo pudo satisfacer el primer punto debido a la
inexistencia de estudios o información pública que permita contar con una
caracterización de la población recluida en Chile.
En definitiva, estimamos
que la utilidad de contar con una estimación de costos para la prisión
preventiva, es que constituye una herramienta útil para realizar futuros
análisis de costo-efectividad de la medida. Ello, teniendo en cuenta que, en
comparación con otras medidas o sistemas de supervisión debidamente
implementados, pudiesen asegurar los mismos objetivos que la prisión
preventiva, pero con una menor restricción de derechos y, eventualmente a menor
costo, tanto para el Estado como para las personas.
Descargar completo en PDF (costado superior derecho).
La capacitación interinstitucional en la reforma de la justicia criminal en Chile
El costo social y económico de la prisión preventiva en Argentina