Insiste una y otra vez en que “una sensibilidad comparativa”
es imprescindible para que los estudios comparativos tengan sentido, y sostiene
que “lo más rico de los trabajos comparativos es generar más preguntas”, más
allá de las conclusiones a las que puedan llegar. Rachel Sieder es
investigadora en el Instituto de Estudios Latinoamericanos (Institute of Latin
American Studies) que funciona en la
Escuela de Estudios Avanzados (School of Advanced Study) de la Universidad de Londres
(University of London). Allí da cursos de “Política comparada sobre América
Latina” y de “Política y derechos humanos en América Latina”, y ha profundizado
especialmente sobre derechos indígenas y reforma legal en Guatemala. En este número
de Sistemas Judiciales nos ayuda a pensar sobre las “Posibilidades y límites de
la comparación en los sistemas judiciales de las Américas”. 4
¿Contribuyen a una comprensión más profunda de la realidad
los estudios comparados en los diferentes países o ciudades? ¿Cuáles serían las
ventajas y desventajas de esos estudios?
En general creo que los estudios comparativos son muy útiles
en cualquier campo de las ciencias sociales o jurídicas, pero sobre todo,
cuando estamos frente a procesos de reforma institucional que no son procesos
que se enmarcan sólo en una realidad nacional, sino que son muy
transnacionalizados. La idea de los transplantes legales, por ejemplo, el papel
de las financiadoras multilaterales en la provisión de ciertos tipos de modelo
nos da de por sí un marco dentro del cual caben perfectamente los estudios
comparativos. Pero creo que uno no se puede quedar sólo a nivel comparativo. Depende
de qué se esté comparando, con qué, para qué, para quién.
Lo que a veces es muy frustrante son los cortes transversales
en determinado momento. Como si dijéramos que vamos a comparar sistemas
electorales en 20 países. Si no tienes una profundidad histórica del trabajo no
te va a decir realmente mucho. Depende mucho de las hipótesis que uno se haga, de
las preguntas que uno se plantee. Creo que una sensibilidad comparativa ayuda
mucho a ver las especificidades de cada situación concreta. Mi trabajo es muy
etnográfico, muy cualitativo, no trabajo realmente en lo cuantitativo. Pero me
ayuda mucho tener una visión de la sociología histórica comparada, procesos
distintos de formación estatal, o incluso dentro de un mismo estado, distintos
procesos regionales de formación del estado. Las variables son casi
interminables, desde sistemas económicos, elites regionales locales,
movimientos para el cambio, vinculaciones con el exterior. Desarrollar esa
sensibilidad comparativa te ayuda realmente a ver cuáles son los agentes claves
del cambio en el caso que uno conoce, o cuál es la especificidad del caso que
trabajas comparado con otros.
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Un nuevo enfoque pedagógico para la capacitación judicial en América Latina
La capacitación interinstitucional en la reforma de la justicia criminal en Chile