En dicho proceso, se ha reconocido que el
sector Justicia necesita introducir cambios profundos, a través de reformas e
innovaciones legislativas, jurisdiccionales y organizacionales, que le permitan
cumplir su misión política de garantizar la estabilidad democrática.
A este camino por las transformaciones del
status quo, se le ha denominado “reforma judicial”. Para lograr esta ansiada
reforma, hemos decidido hacer uso de los mejores recursos nacionales en la
aplicación del conocimiento científico y en la búsqueda de consensos de
transformación. Además, implementar experiencias de otras latitudes, en las
cuales se ha evidenciado que la mejor forma de crecer es cambiar.
El Derecho, a través de los tiempos y en
consonancia con las necesidades sociales de los pueblos, ha ido ampliando su
marco de desarrollo interdisciplinario a diferentes materias jurídicas que, a
través de distintas formas y mecanismos de control, buscan la solución de los conflictos
humanos. Del mismo modo, el proceso de reforma judicial ha identificado las
áreas que necesitan mayor atención del proceso de fortalecimiento estatal, para
concentrar las energías e ideas en su modernización.
La excesiva burocracia, dependencia y
parcialidad, entre otros arraigados problemas del ámbito judicial, han sido
indicadores del rumbo equivocado que el sector Justicia ha venido siguiendo y
de las injerencias de grupos interesados en mantener el estado de impunidad. La
tarea por fortalecer el imperio de la ley en el Estado ha requerido del
encuentro de todos los sectores de la sociedad, en la búsqueda de soluciones
alternativas a los modelos tradicionales para resolver el conflicto y
mecanismos confiables de mantenimiento de la transparencia.
Actores comunes, como los partidos
políticos y la iglesia, han formado parte de los diálogos para lograr consensos
sobre problemáticas de discusión ingente, de los cuales han surgido profundas
transformaciones nacionales en la justicia. Sin embargo, el escenario ha ido
creciendo, se han detectado nuevas necesidades y los desafíos actuales demandan
la participación de nuevos actores para consolidar la reforma judicial.
La guatemalteca Helen Mack destaca la
necesidad de involucrar grupos, sectores o asociaciones con fines y objetivos
comunes en la defensa del principio de legalidad a través de coaliciones serias
y comprometidas con el cambio. En dicho contexto, es importante la
participación de organizaciones gremiales -Colegio de Abogados, Colegio de
Periodistas-, ONG´s de derechos humanos, grupos empresariales, universidades y
demás grupos que apoyen la democratización de la administración de
justicia.
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"Hay que politizar la formación, crear otro compromiso social en las facultades de derecho"
La agenda futura de la justicia en la región [observaciones posteriores al debate]